El jueves 31 de enero campesinos provenientes de diferentes estados de la Republica mexicana arribaran a la ciudad de México para manifestar su rechazo a la entrada en vigor del capitulo agropecuario del Tratado de Libre Comercio con America del Norte (TLCAN). La razón principal de este rechazo es que este año los productos agrícolas que lleguen de EU y Canadá van a estar libres de impuestos
El primero de enero de este año se cumplieron 14 años de la entrada en vigor del TLCAN y si hacemos un análisis histórico de que el tratado se empezó a negociar desde que el ex presidente mexicano Carlos Salinas de Gortari asumió su mandato presidencial (1988-1994) y que los procesos de integración económica con la frontera norte se hicieron latentes desde la década de los años sesentas del siglo pasado, no se logra comprender como fue posible que no se haya tenido la visón necesaria para que en este 2008, el gobierno mexicano no haya calculado los alcances y planteado las estrategias necesarias para afrontar entrada en vigor del capitulo Agropecuario de dicho tratado.
La principal consigna que plantean los campesinos es la renegociación del capitulo en comento. Sin embargo, no es posible a estas alturas pensar en una renegociación ni de un capitulo ni del tratado mismo por las consecuencias que esto podría ocasionar a nivel económico en el país.
El gobierno mexicano no ha considerado a los actores principales en este asunto, los campesinos mexicanos y los productores de alimentos Canadienses y estadounidenses. Estos gobiernos dan subvenciones a los productores del campo, los estadounidenses por medio del FARM BILL (ley agrícola estadounidense) y Canadá también ha implementado mecanismo para dar apoyo a las producciones y ha excluido al sector agropecuario de sus negociaciones internacionales.
Sin duda, existió una negligencia por parte del gobierno y de los diferentes actores existiendo una corresponsabilidad de los diferentes sectores y una falta de directrices o lineamientos de que se quiere hacer con este país. En particular porque desde la negociación del tratado debió excluirse el maíz y el frijol alimentos básicos en la canasta alimenticia nacional.
La alimentación debe ser considerada un asunto de seguridad nacional no de comercio. Lamentablemente se han confundido lo que es un proceso de integración económica y la globalización. Con el pretexto de esta ultima se ha liberado el comercio dejando que esté se autoregule y que el estado casi no intervenga en la regulación y planteamiento de directrices económicas, dejando como únicos actores a los inversionistas.
Cuando hablamos de globalización se hace desde un punto de vista esquizofrénico, porque por un lado se habla de principios y por el otro de un dejar hace dejar pasar. En materia de Derechos Humanos los tratados Internacionales que son sobre éste tema se encuentran en un plano de supra posición sobre cualquier otro tratado que verse sobre cualquier materia diferente.
La alimentación debe ser considerada como un asunto de seguridad nacional, no como un asunto comercial. Del análisis de los problemas que se han suscitado deducimos que el tratado fue negociado desde dos ángulos muy diferentes por un lado el gobierno mexicano negocio principios y el gobierno canadiense y estadounidense cuestiones de negocios.
El daño del campo mexicano no fue a causa del Tratado, esto es evidente, el problema se viene arrastrando desde los tiempo del PRI cuando se trataba de preservar un campo mexicano lastimado y necesitado que se traduciría en el famoso voto verde. Sin embargo los alimentos deben ser considerados como productos estratégicos ya que todo Estado debe garantizar el suministro y abasto de los mismos. Que no pase como en Haití donde la población hace galletas de lodo para comer o como en Bolivia cuando se hizo un tratado de aguas y la población no podía recolectar ni siquiera el agua de lluvia porque le pertenecía a una corporación.
No hay que hacer propuestas de último minuto, tuvimos muchos años para preveer esta situación, las instituciones mexicanas que se encargan de tutelar el sector agropecuario en México no sirven para nada. PROCAMPO no sirve ya ni como aval para prestamos, ya que solo se dedicaba a prestar sin seguir alguna directriz. Art 27 constitucional. Resultados en el campo agrícola.
La economía mexicana se ha dejado llevar por una política de apertura al comercio porque al parecer nuestra economía es fuerte y sana que incluso rankea a nivel mundial. Pero si a la balanza comercial le restamos la maquila que ha existido desde principios del siglo pasado, la producción del petróleo y las remesas de los migrantes, los resultados de la balanza comercial serian desastrosos y no se pude hablar de dejar flotar un mercado cuando en el salario mínimo solo existió un aumento de 2 pesos y el mercado flota sin control alguno y por eso las tortillas se incrementaron los mismos dos pesos sin contar con el gasolinazo y otros aumentos. Entonces no se entiende la lógica de esta aperturaza que el mecanismo de política inflacionaria no va absorber esos desequilibrios.
México como economía no es exportadora de nada, mas que de mexicanos. Nuestra realidad es que somos importadores y nunca hemos estado preparados para una apertura comercial. Sin embargo uno de los principios del derecho es la famosa PACTA SUNT SERVANDA ó LOS COMPROMISOS SE CUMPLEN, no podemos desconocer un acuerdo al que soberanamente no hemos comprometido sin embargo existen mecanismos para resolver este tipo de problemas como negociar que la alimentación no es un asunto comercial sino un asunto de materia de Derecho Humanos y solicitar que se pacten mecanismos de nivelación y de salvaguarda agrícola.
Todo lo que es considerado como materia de seguridad nacional por lo general se excluye de los tratados y los alimentos deben ser considerados asuntos de esta importancia. Aprovechar los diversos foros que existen para poner sobre la mesa la agenda del campo y mas aun en esta época en la cual se habla del calentamiento global y la escasez de alimentos. Debemos tener derecho a la alimentación.
El maíz como no solo tiene una importancia alimenticia, también energética, cuando empezó la negociación del TLCAN no se consideraron los alcances del calentamiento global, el cambio climático y de su importancia estratégica ya que se produce un combustible importante del mismo como el Etanol.
La realidad económica debe ir de la mano de los derechos de todos los hombres, del derecho al agua, el respeto a las culturas, a la alimentación, al ambiente y al comercio justo.
Por lo pronto apoyemos el agro mexicano!!!




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